martes, 17 de mayo de 2011

Sad sad (desesperación en clase)

   
  Mi alma hecha trizas, mi cuerpo un despojo, nada más. Mi vida arrebatada, mis ilusiones pisoteadas. Muerta, yazco en mi lecho.


  Ya no se oyen las voces de quienes cantaban, ¿dónde se esconde la esperanza? ¿Dónde la justicia? No hay sitio para las risas, ninguna mirada risueña. Ni siquiera la luna brilla para mí.


  Bestias, animales, bichos… aunque humana, despreciada; ante humanos, ignorada. Los insultos hieren la mente, los gritos me hacen pequeña. Incontables lágrimas me ahogan, me corroen como ácido, apagan mis ganas de vivir.


  Y tengo miedo, caigo en un vacío infinito, negro. La muerte es desconcertante y, sin embargo, espero con ansia su llegada. Nunca me sentí tan falta de espíritu.


  Tal vez mi mente sólo dice incoherencias.


  Desde el vacío de mi corazón, lloro en silencio, me rompo en pedazos. Mi espíritu ya no es mi espíritu, dudo si alguna vez yo misma he sido yo. Me consumo entre la mugre, nadie escucha mis lamentos.


  Si alguna vez pudiera salvar mi alma, si alguien escuchara mis sollozos amargados… ya no es lo que era, esa chispa en los ojos, esa sonrisa de lado a lado. ¿Quién se atreve a alzar la voz contra la agonía, la desesperación?


  Alzo la mano y no encuentro nada. En silencio, mi vida se apaga. Y nadie está a mi lado para hacerme regresar del abismo.


 Tanta gente y tan sola.



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